¿Qué tiene una marca aparte de un nombre y un logotipo? Pues para empezar, historia, prestigio, y en el caso de Rover, un nutrido grupo de leales clientes cuya obsesión solo es sobrepasada por el grosor de la billetera de cierto fabricante chino.Según el periódico inglés Birmingham Post, Shanghai Automotive Industry Corp. (SAIC) podría haberse hecho con el nombre de Rover tras pagar 21,7 millones de dólares (16,9 millones de euros) a BMW, a fin de poder utilizar la marca en sus futuros automóviles.
Shangai Automotive y la también china Nanjing Automobile eran las dos compañías que lideraban la puja por Rover. Después de que MG Rover quebrara, SAIC adquirió los derechos del motor Rover K y los modelos 25 y 75 en 2004, antes de que el grupo MG Rover pasara a manos de Nanjing. Para aclarar un poco la cosa, podemos resumir todo esto en que Nanjing posee las instalaciones y la mayor parte de las propiedades de MG Rover, mientras que de ser cierta la información de hoy (que todavía sigue sin confirmar) SAIC se habría quedado con la marca Rover, que ahora podría utilizar para fabricar y vender los modelos 25 y 75. En teoría, los nuevos Rovers podrían empezar a rodar fuera de las cadenas de montaje de SAIC a finales de 2007 o comienzos de 2008, para posteriormente ser vendidos en China y parte de Europa.
Llegados a este punto ya no estamos seguros de si realmente nos importan los modelos a fabricar o los emblemas que adornen los capós de los automóviles; simplemente queremos ver salir algo tangible del difunto fabricante británico.
[Artículo en inglés]



